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En la dictadura franquista aparecieron en España lo que
podríamos llamar “humoristas de resistencia”.
Se trataba de autores caracterizados por su crítica social
y política, su humor negro, su pesimismo (a veces) y su cinismo
irónico (con mayor frecuencia). En este grupo hallamos a
Chumy-Chumez, Cesc, Perich o el mismo Forges de aquella época.
En la transición, en cambio, aparece una nueva generación
de humoristas gráficos caracterizados por un mayor desenfado
y optimismo. No es que la transición fuera un proceso alegre,
ni mucho menos. Estos autores publicaron durante la etapa 1975-1985
(fecha de último intento de golpe de estado, abortado por
el CESID), en la que se vivieron momentos dramáticos, episodios
sangrantes, amenazas de golpe militar, atentados, tensión...
en fin, que no fue un camino de rosas llegar a un estado de convivencia
cívica entre todos los españoles. Su acierto consistió,
por tanto, en prever que vendría un mundo mejor y anticiparse,
es decir, apostar por el futuro.
La creatividad, por tanto, tiene a veces un componente de sentido
profético, de anticipación. Esta característica
no es nueva (ha sido señalada por diversos autores) pero
nosotros quisiéramos destacar, en el ámbito de la
edición multimedia, que trata de ser sensible a un estado
de ánimo colectivo y pensar cuál será el siguiente
paso.
Un tándem llamado Ventura & Nieto
Es difícil elegir un representante de esta generación
de dibujantes, debido a que se trata de una de las etapas más
fructíferas de la historia reciente del cómic en nuestro
país. Por ello, sin ánimo de excluir a nadie, sino
de representar, he creído siempre que Ventura y Nieto recogen
el espíritu de esta generación y, a su vez, se anticipan
al nuevo modo de hacer viñetas que encontramos en el presente.
En su primera etapa, estos dos amigos inseparables dan a conocer
su trabajo en Madrid, en la revista Trinca, una publicación
juvenil del régimen franquista en la que se han “infiltrado”
diversos autores contestatarios. Ventura y Nieto desarrollan la
serie ¡Es que van como locos!, parodia de la exclamación
más extendida en nuestro país en referencia a estos
jóvenes que conducían a toda velocidad, iban a conciertos
y mantenían una actitud caótica ante la vida.
En estas viñetas encontramos unos gags irreverentes con
las figuras culturales míticas (sobre todo, del cine y de
la cultura audiovisual en general), que mezclan la fantasía
de estos personajes con la cruda realidad de nuestro país.
Lo mismo ponen al Cíclope de la Patrulla X a calentar café
que a Batman y Robin a jugar a las canicas haciendo trampas. Igualmente
ironizan sobre lo truculento de las películas míticas
del oeste como sobre la explotación laboral de los ayudantes
de Ironside.


La larga trayectoria de Ventura y Nieto tiene un protagonista singular:
su particular adaptación al cómic de Groucho Marx.
Éste personaje aparece esporádicamente en ¡Es
que van como locos! y tiene posteriormente una página fija
en El jueves, todavía en la actualidad (¿Cuántos
años llevan publicándose los Grouñidos en el
desierto?).

Salvado siempre por mujeres, impresentable, sorprendente, alternativo,
simpático y ocurrente en la retórica es el Groucho
de Ventura y Nieto. Puede decirse que desarrolla y proyecta hacia
nuestro tiempo el personaje que en su día vimos en pantalla.
Resumir la vida y obra de estos autores es imposible en una página
web. Cuando fuimos a visitar a Enrique Ventura, habíamos
quedado en una charla de dos horas y estuvimos en su casa hasta
la madrugada. Al final, no sabíamos que hacer con tanto material
y, además, ¿dónde colocarlos en nuestro site?
Yo siempre había pensado que Ventura y Nieto debían
estar en la sección de creatividad, pero tienen tantas aportaciones
que bien podrían llenar la sección de composición,
narración, storyboarding... Al final me comprometí
a explicar esta idea de creatividad como sentido profético,
como saber ve el estilo que se impondrá en un futuro, y decidimos
fragmentar la charla con Enrique en diversos lugares del site. Don
Enrique, espero que le guste.
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