E-learning
Plagio
¿Policía democrática ?
Corrupción
Teoria del conflicto
Analisis de prensa
Tecnología
 

Corrupción universitaria > Por qué me gusta Supergirl

 
 
contacto 
creditos 
   

Artículo aparecido en:


diciembre de 2001



dsads adas dsada sdsas d asdsds

persona

 
altres entrevistes
 
 

Por qué me gusta Supergirl

Por mucho que la miras y a pesar de sus poderes, Supergirl guarda siempre este aspecto de fragilidad que la hace parecer vulnerable. Su mirada de ingenua adolescente reafirma la imagen de justiciera que no sabe bien dónde se mete.

Y sus obras, en definitiva, no hacen más que acentuar este carácter sincero. ¿Quién le iba a decir que fuera tan difícil luchar contra el sindicato de superhéroes? ¿Se habría atrevido a intentar desmontar su corporativismo si hubiera podido prever la reacción furibunda y altiva de tantos hombres agarrados a su supertraje? Seguramente, sí.

Y es que, verán, esto de la superjusticia ya no es lo que era. Antes, para tener superpoderes, hacía falta pasar un calvario lleno de incertezas: tener doble personalidad (la familiar y la investigadora), vivir con lo mínimo (el ejercicio de la superjusticia nunca ha sido rentable) y sentir auténtica vocación por la humanidad (ya que tus amigos te decían que no fueras tonto y te largaras a las empresas de I+D).

Pero claro, poco duró semejante sistema porque algún Lex Lutor, con intención sin duda buena y caritativa, decidió que esto no era vida e investió de poderes al primero que se acercó a su laboratorio. Bueno, mejor dicho, el primero que le hizo la pelota, le sirvió los cafés y (no muy importante pero necesario) le citó en todos sus artículos.

Y como el mal se extiende más rápido que el bien, todos se apuntaron a la moda para no ser menos: Los Cuatro Fantásticos dieron el título de Antorcha Humana a uno que le tenía pánico al fuego porque de pequeño se había quemado. Para conducir el Batmovil se contrató a un oportunista que no tenía carné. Y en la Universidad de Atlantis, con Namor de rector, nombraron decano a un gato escaldado (que, por si no lo recuerdan, es aquel que del agua fría huye).

Así las cosas, Supergirl desató la tormenta que acabaría con tanto nombramiento barato. Pero, y aquí nadie contaba que los superhéroes se parecieran tanto a los supervillanos, éstos aplicaron el teorema de la sopa: ¿No la querías? ¡Pues toma dos tazas!

Y, en definitiva, así vivimos los mortales. Sorprendidos porque ahora Los vengadores han convocado 78 plazas de superhéroe, con nombres y apellidos, para unos seres que coraje tienen bien poco: el miedo a la habilitación delata su inutilidad y su inseguridad.

Me gusta Supergirl por este simple hecho. Porque ha encendido la antorcha que nos ha hecho percibir hasta qué punto es de tebeo la situación en la Universidad. Cuando aterriza y se mete en una cabina, para salir vestida de calle y situarse ante los micrófonos... ¿por qué no la escuchan un poco antes de vapulear su nombre? Quizá tiene razón esta mujer.

Guillem Bou Bauzá

 
         
         
    © Copyright www.guionweb.com 2002.
todos los derechos reservados. Información legal.