E-learning
Plagio
¿Policía democrática ?
Corrupción
Teoria del conflicto
Analisis de prensa
Tecnología
 

Corrupción universitaria > Calidad sin corazón

 
 
contacto 
creditos 
   

Artículo aparecido en:




dsads adas dsada sdsas d asdsds

persona

 
altres entrevistes
 
 

Calidad sin corazón

Ahora que ha pasado la tormenta inicial sobre la ley de calidad (y, toquemos madera, sólo nos quedan las resacas borrascosas que no remitirán hasta dentro de un año) es el momento de reflexionar sobre las tomas de posición.

Miren, con el corazón en la mano: si es bueno o no para el sistema una reválida, si es bueno o no separar alumnos por niveles o si la disciplina escolar debe enfocarse de un modo u otro, todas estas cuestiones que se han citado, son temas de tesis doctoral. Es decir, los expertos en educación le podrán hablar de países donde se hace de una manera o de otra, con resultados en ambos casos notables. Incluso le podrán recordar nuestra historia reciente (un partidario de la reválida hacía notar que existía en la Segunda República) para encontrar ejemplos de aplicación bajo distintas filosofías social-educativas.

Por tanto, ver a tanto sesudo y tanto experto que, en vez de hacer honor a su condición y participar en un debate abierto, se limita a repetir argumentos para justificar las consignas que le ha transmitido tal o cual partido, perdonen que les diga, es deprimente. ¿Saben cuándo tendremos un debate real sobre estas cuestiones? Lo tendremos cuando la educación deje de ser un arma arrojadiza de la política.

Entonces (no sé si llegaremos a tiempo para discutir las propuestas de Pilar del Castillo o no) será cuando podremos ver a un investigador con carnet socialista exponer que la ley tiene puntos positivos o, al revés, ver a un educador afín al PP exponer que le encuentra aspectos de difícil aplicación. Sólo entonces, cuando tengamos ante nuestras narices la discrepancia intelectual, percibiremos el síntoma de que se está produciendo un auténtico debate sobre el cambio posible en la secundaria.

Mientras tanto, fíjense qué espectáculo más absurdo: personalidades que se han manifestado contra el pensamiento único se unen en plataformas pro-ley o contra-ley en las cuales, casualmente, toda esta riqueza y diversidad intelectual se resume en una única conclusión: sí o no. No hace falta pensar en niños prodigio adolescentes, cualquiera de nuestros alumnos de secundaria puede entender que una propuesta así tiene cosas buenas y cosas malas, todas discutibles. Lo que no creo que entienda es que, quien le ha alabado el librepensamiento, se mueva ahora a golpe de consigna y ponga todo su potencial creativo al servicio de una premisa fijada de antemano. ¿Creen acaso que nuestros jóvenes no saben qué es el servilismo intelectual?

Yo no sé si tenemos una buena ley de calidad porque me parece que nadie ha discutido con el corazón en la mano la propuesta. Tengo amigos progresistas de toda la vida que dicen que hay un problema de motivación y disciplina en los institutos (¡y no les digo lo que piensan de la LOGSE!). Tengo amigos conservadores que no saben si va a ser bueno dividir grupos por nivel. Ojalá éstos fueran los encargados de crear opinión en este país. Porque una cosa es crear opinión y otra dirigirla. Así pues, tenemos debates sobre calidad... pero sin corazón.

Guillem Bou Bauzá
guillembou@yahoo.es

 
         
         
    © Copyright www.guionweb.com 2002.
todos los derechos reservados. Información legal.