El domador de mariposas
De igual manera que algunos insectos son atraídos por la
luz que será su muerte, de la misma manera, cualquier Catedrático
de Organización Escolar de la Universidad Jacobina de Balaclava
es atraído irremissiblente por una criatura volátil,
escotada, que como una mariposa se pasea y vuela sin otra aparente
preocupación en la vida que saltar de flor en flor.
Poco interesa esta clase de sabios a las empresas del hampa. En
cambio, persiguen sin cesar preferentemente a investigadores de
Física Nuclear y de Química Fina, los cuales, también
desafortunadamente, son conducidos por gráciles criaturas
hacia las peores plantas carnívoras. Es lógico, porque
en la soledad de los laboratorios, en sus formas cartesianas y gráficas
de curvas parabólicas, qualquier ser que describa una trayectoria
imprevisible se percibirá increíblemente atractivo.
Así pues, el mundo estuvo a un paso de la tragedia cuando
Kaiser Sosé, un contrabandista despiadado conocido por su
álias de El domador de mariposas, había secuestrado
a unas cuantas de ellas y las había domesticado. Las había
soltado posteriormente en los laboratorios de más prestigio
del país y, de este modo, había estado a punto de
que dichos seres alados le suministraran todo tipo de secretos científicos,
empresariales y militares.
Por fortuna, una mujer policía de la brigada de información,
especialista en lepidópteros y en Mecánica Celeste,
se había infiltrado en la red y había puesto en alerta
a todos los cuerpos de seguridad del estado. Fruto de su trabajo,
tres patrulles de la policía judicial llegaron justo a tiempo
para interrumpir un concurso-oposición en que una mariposa
iba a ser nombrada profesora titular de universidad.
Se había aprovechado una convocatoria masiva de plazas que,
vaya usted a saber por qué, se producía en el último
trimestre del año dos mil uno. Si el concuros se hubiera
llegavado a cabo, Kaiser Sosé se hubiera convertido en el
amo indiscutible de las universidades de Balaclava.
|