Nazario gana la batalla a Lou Reed
25 años después, el artista cobra cuatro millones
de indemnización por el plagio de un dibujo suyo en un disco
del cantante
MARIE-CLAIRE UBERQUOI
BARCELONA.- El popular artista Nazario ha conseguido que la empresa
discográfica RCA le pague una indemnización de cuatro
millones de pesetas por haber plagiado uno de sus dibujos en la
cubierta de un disco de Lou Reed. La historia se remonta al año
1976, cuando Nazario pintó la portada y la contraportada
de un número de la revista Rock Comix dedicado a Lou Reed
& Velvet Underground. Este trabajo fue copiado posteriormente
por la firma discográfica en un disco del cantante norteamericano
Lou Reed, sin pedir permiso al artista.
«La revista había llegado a manos de Lou Reed a través
de un periodista español que había ido a entrevistarle
en Londres. Entonces Lou Reed se entusiasmó por mi dibujo
y le comentó que le gustaría reproducirlo en la cubierta
de su próximo disco. Los meses pasaron y no supimos nada
del asunto. Sin embargo, cuál fue mi sorpresa cuando en 1979
un amigo me trajo de París el doble elepé Take no
prisoners de Lou Reed editado por RCA con la copia de mi dibujo,
del que se había borrado mi firma», cuenta Nazario.
Por aquellos años Nazario luchaba para darse a conocer publicando
historietas e ilustraciones en revistas de cómic o de tipo
underground. Cuando vio el plagio, el editor de Rock Comix decidió
presentar una demanda contra la empresa RCA en Estados Unidos.
Costosos trámites
«El problema es que el caso dependía de la justicia
norteamericana y los trámites costaban mucho dinero. Finalmente
el editor y yo decidimos dejarlo correr. Cuando el disco se editó
en España, la empresa discográfica se abstuvo de reproducir
mi dibujo. No fue una cuestión de censura, porque ya se había
publicado en 1976 sin problemas. Quizás no se atrevieron
porque algunas revistas de música de aquí y del extranjero
habían comentado que el dibujo era mío», observa.
Pero aquí no quedó la cosa. Cuando en 1992 RCA sacó
el disco compacto de Take no prisoners, volvió a reproducir
la portada de Rock Comix sin poner el nombre de Nazario ni pedirle
previamente su autorización. «Esta vez decidí
volver a la carga porque el compacto con mi dibujo se vendía
en toda España y podía emprender una acción
legal aquí. Me puse en contacto con Vegap, la asociación
que vela por los derechos de reproducción de las obras de
arte, pero por allí tampoco conseguí nada. Me dijeron
que en Estados Unidos consideraban el asunto como prescrito y que
ya no había nada que hacer. No quise resignarme y por mi
cuenta decidí recurrir a un abogado, e interponer una demanda»,
recuerda Nazario.
De esto han pasado más de seis años, pero durante
este tiempo el artista no se ha desanimado. «Los defensores
de RCA intentaron negociar conmigo a través de mi abogado.
Me ofrecieron pagarme 100.000 pesetas si retiraba la demanda. Evidentemente
rechacé la propuesta. Mientras el juez instruía el
caso, los abogados de la empresa discográfica intentaron
desacreditarme, diciendo entre otras cosas que era un dibujante
de los bajos fondos que quería aprovecharse de la fama de
Lou Reed», cuenta el artista.
Cuando el caso llegó a juicio, el juez sentenció
a favor de la empresa alegando que había «un vicio
de forma». Nazario decidió recurrir. «Entonces
se tomaron el asunto en serio, porque pasó a manos de un
juez especializado en derechos de autor. Llamaron a testigos para
que demostrasen que la autoría de la obra era mía.
Los abogados de la empresa me hicieron otra oferta de 500.000 pesetas
que rechacé por considerarla ridícula», prosigue
Nazario.
A estas alturas el artista, cuyo cartel de la Mercè de
1999 provocó la ira de los obispos, ya no es el dibujante
principiante que en la década de los 70 intentaba abrise
camino en el mundo del cómic. Desde hace algunos años
se dedica a la pintura y expone en galerías de prestigio.
Este año las ciudades de Cádiz y Sevilla le rindieron
homenaje con una gran retrospectiva de su obra.
De modo que viendo el giro que tomaba el asunto, la discográfica
decidió negociar de nuevo, preguntando a Nazario cuánto
dinero quería para abandonardefinitivamente la causa. «Yo
les pedí seis millones de pesetas y finalmente llegamos a
un acuerdo y aceptaron pagarme cuatro millones de pesetas»,
explica.
Sin embargo para Nazario ésta es una victoria a medias,
porque «la compensación económica no repara
el daño moral que se me ha hecho», dice. «Además
de pagarme por mis derechos de autor, tenían que haber reeditado
el compacto con mi dibujo y mi firma y hacerlo saber mediante anuncios
en revistas».
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