Entrevista a Eugenio Degroote,
Presidente Organizador del I Congreso Nacional sobre corrupción
en la Universidad Pública Española
(Madrid, 19, 20, 21 de Septiembre de 2002).
Pregunta:
Usted es el Presidente-organizador del I Congreso Nacional sobre
Corrupción en la Universidad pública española.¿Cuáles
han siso los objetivos de esta reunión, y en que medida se
han conseguido?
Eugenio Degroote: Uno de
los objetivos de este congreso ha sido exponer, de una forma objetive
e independiente, la situación real de la universidad española,
muy alejada de de la imagen bucólica y romántica de
un sistema de docencia e investigación, donde no hay maldades,
ni intereses particulares, ni familiares, ni políticos, donde
todo está bien en el mejor de los mundos. La consecución
de este objetivo ha sido plena, incluso superó nuestras previsiones
más optimistas. Otro de los objetivos era analizar en profundidad
distintos fenómenos de lo que hemos denominado en un sentido
amplio “corrupción”, y que abarca desde falsificaciones
de diplomas, pasando por irregularidades en la adjudicación
de plazas, siguiendo por les distintas facetas del acoso laboral
(tanto a profesores como a alumnos) en todas sus facetas, y terminando
en las implicaciones políticas que todo ello conlleva. En
este sentido creo que nuestro análisis y el debate que se
ha dado han sido todo un éxito, pero también observamos
que lo mostrado en esta reunión no es más que la punta
del enorme iceberg que constituye la corrupción de la universidad
pública española, hasta ahora silenciada.
Pregunta:
La mayoría de los problemas descritos parecen ser comunes
a todas las universidades, y nadie parece negar la existencia de
estos problemas. ¿Por qué entonces la necesidad de
exponer públicamente algo ya conocido de todos?
ED: Su pregunta tiene una
parte cierta y otra que debo corregir. Es cierto que casi todos
sabemos que la corrupción existe, pero es falso que el problema
se haya debatido públicamente. Ahí está la
raíza del problema. Nunca nadie había hablado de forma
tan clara, objetiva e independiente de un problema...que nunca se
había presentado de forma pública. Hasta la celebración
del congreso, todos aquellos que han intentado discutir el problema
se han visto acosados, apartados, ninguneados. La razón es
bien sencilla: hablar del problema terminará resolviendo
el problema. Un parte esencial del problema son todas las “familias”
académicas, por utilizar un término suave que controlan
todos los hilos de su funcionamiento, y que les permite hacer y
deshacer a su conveniencia en función de sus intereses familiares
(se conocen departamentos en que la familia entera ha sido colocada,
obviando cualquier crierio de mérito y capacidad, por supuesto)
o de “compañerismo” agradecido (hoy por mí,
mañana por ti) o con implicaciones políticas. Enumerar
la lista completa sería muy largo, pero todas esas situaciones
ireegulares tienen una característica común: son realizadas,
por funcionarios mediocres e inoperantes, en un silencio protector.
Nosotros queremos romper ese silencio protector y hablar de ello
con total libertad. Una cosa tan sencilla como hablar en público,
de hecho, no está permitido en la Universidad.
Pregunta:
Lo que usted sugiere parece grave, da la impresión de que
la Universidad no permite la libertad de expresión.
ED: Usted lo ha dicho,
y yo lo ratifico. Pero resulta que la Constitución nos ampara,
y numerosos profesionales de la universidad están perdiendo
el miedo a hablar libremente. Mas de 30 profesores han presentado,
bajo su total responsabilidad casos que a más de uno ponen
los pelos de punta. Lo hicieron con algo de miedo. Más de
15 especialistas analizaron en conferencias plenarias la situación,
y cuatro mesas redondas permitieron abrir un debate ampilo y participativo.
Aún así, eso solo es la punta del iceberg. Lo curioso
de todo este asunto es que, a pesar de la enorme gravedad de las
afirmaciones realizadas, nadie, le repito, nadie ha interpuesto
querella alguna contra las personas que realizaron semejantes afirmaciones.
Cuando digo nadie es nadie. Eso lo dice todo.
Pregunta:
Las conclusiones de este congreso señalan a los rectores
como principales responsables de la situación.
ED: Efectivamente, pero
hay que matizar. Nosotros hemos detectado, a lo largo de las entrevistas
mantenidas que hay rectores cautivos. Hay rectores que obtuvieron
su puesto a través de negociaciones con distintos grupos,
a los que están encadenados, muy a su pesar. Esto limita
su campo de actuación ante casos evidentes de corrucpión.
Por otro lado, tenemos que contemplar la figura del rector como
el máximo representante de una universidad, pero también
como el responsable último de lo que en ella ocurre. No se
puede explicar de otra forma algunas de las actuaciones que han
tenido algunos rectores. Por ejemplo, en la Universidad Politécnica
de Madrid, una profesora ha recibido unos 25 expedientes abiertos,
con objeto de sancionarla; la razón, su carácter independiente.
El resultado es que ninguno de los procedimientos abiertos contra
esta profesora han dado absolutamente nada. Es un caso claro de
acoso, que el rector ha tolerado. Existen muchos casos, pero quizás
el más sonado es el de Agapito Maestre, Catedrático
de la Universidad de Almería, a quien le fue retirada su
cátedra seis años después de conseguirla, por
un supuesto defecto de forma en la convocatoria de la plaza a concurso
por parte de la universidad, seis años antes. Ese supuesto
defectode forma resultó no ser tal. El resultado es que uno
de los mejores filósofos españoles está en
la calle. En este caso, todos le dan la razón, el defensor
del pueblo, el parlamento, todos exigen la reposición de
Agapito Mestre en su cátedra, solo el rector que le retiró
persiste en su actitud. Esta situación es realmente surrealista,
pero es muy ilustrativa.
Pregunta:
De sus afirmaciones parece deducirse que algunas actuaciones irregulares
están directamente relacionadas con algún partido
político.
ED: Lo que hemos observado,
en términos generales, es que la existencia de la corrupción
es independiente del partido político dominaten en cada comunidad
autónoma: todos cometen actuaciones irregulares, nadie se
salva, si es lo que me pregunta. Lo que también hemos observado,
y seguimos trabajando en ello, es la relación entre política
y universidad; no sería nada extraño que nos encontráramos
con que se dan trasvases de fondos, pero como le digo, todavía
estamos trabajando en ello, y es pronto para realizar afirmaciones
rotundas en este sentido.
Pregunta:¿Consideran
que existen otras instancias de la Administración relacionadas
con la corrupción en la universidad?
ED: Si tuviéramos
pruebas de ellas, ya las habríamos presentado en un juzgado.
Sin embargo un simple trabajo deductivo nos puede indicar que algo
hay. No se entiende que profesores perseguidos y acosados de forma
flagrante tengan una respuesta tan tibia de la justicia. No se entiende.
No se entiende que algunos medios de comunicación oculten
la noticia y otros la muestren. No lo entiendo.
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